Cada novela es un viaje interior


Les comparto la canción que inspiró mi novela “El amor como un elefante”.

Luego de una importante pausa de varios meses que un doloroso y difícil proceso de migración me obligó a tomar en mis proyectos literarios, finalmente he podido retomar algunas cosas que ahora quisiera compartir con el mundo a través de este blog. Con esta nueva serie espero poder explicar y liberarme de la búsqueda interior que me llevó a escribir “El amor es como un elefante”.

A través de los nuevos posts que voy a agrupar en una serie llamada Recuento, compartiré con ustedes las viejas reflexiones que inspiraron gran parte de la novela, comenzando por la canción que la inspiró y terminando en las viejas notas de un antiguo espacio de MySpace, en el que solía postear mis complicaciones, dolores, preguntas y desamores.

Empecemos por lo primero: la canción que he decidido compartir en este post es, precisamente, la canción que me inspiró a escribir la novela. Atravesaba por una situación compleja y dolorosa con la que no pude lidiar hasta que, un día, esta canción se cruzó en mi camino para ayudarme a ponerle orden a todo desastre en mi cabeza. Escuchando a Rachael Yamagata, entendí qué era lo que realmente había estado sintiendo y por qué. Escribí las primeras líneas de “El amor es como un elefante” unos días después. Y, quizás les parezca exagerado, pero es así como me afecta la música, es así como una sola canción me ha llevado hasta niveles profundos de meditación o reflexión, y me ha guiado e inspirado cosas maravillosas como esta novela que recopila tantas cosas.

El proceso, como muchos procesos de creación, fue doloroso, complicado, lento y pulsante, como un parto; pero finalmente pude concretar esta historia que, aunque no es completamente biográfica, sí cuenta mucho de mi pasado y de mi manera de entender el mundo.

Hacer de esta historia una realidad plasmada en papel también fue un proceso difícil, porque la perseverancia es una de esas cosas que no se me da muy bien, solo que en este caso, tuve la inexorable necesidad de expulsar fuera de mí todas las cosas que sentía para exorcizarlas y hallar el alivio que buscaba cuando empecé a escribir. Lo demás fue solo soplar sin lograr hacer ninguna botella y únicamente la novela quedó de todo el esfuerzo y las ganas.

Un vistazo a lo nuevo.

Ya les puedo contar que el modesto trabajo de edición y la corrección de estilo están terminados. La nueva portada y la maqueta para la edición impresa también están listas y esperando por algunas pruebas y detalles que estaré afinando en los próximos días para iniciar el proceso de publicación. Han sido tiempos difíciles, es cierto, pero la vida me ha regalado la oportunidad de seguir haciendo lo que tanto amo: escribir, compartir mis historias y mis reflexiones con la esperanza de esparcir luz, respeto y amor por donde quiera que mis letras puedan cruzar.

Durante las próximas semanas, estaré compartiendo en este blog algunas reflexiones, unas muy viejas y otras recientes, sobre todas las cosas que le dieron forma a esta novela. Trataré, tanto como me sea posible, de compartir la parte del viaje que me trajo hasta este extraño lugar desde donde soy capaz de asegurarles que el amor, verdaderamente, es como un elefante.


Este post es la primera parte de la Serie “Recuento”. Para seguir leyendo sobre la serie, puedes leer el primer post de la serie “Ensayo sobre detalles“, o el post “La razón de este viaje interior“, que es el post CERO sobre esta serie, en donde hablo del porqué decidí hacer esta serie de publicaciones tan íntimas.


Introduce tu dirección de correo electrónico para seguir este Blog y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.