A mi gato Pichu

Pichu fue el primer gato que rescaté. Antes de él, solo compartí mi vida con Reina Victoria, que era una gatica tricolor rescatada por mi hermano menor y que, aunque le prometimos a mamá que se quedaría solo una noche, pues murió de vieja en mi casa veintitrés años después.

Con el alma libre

Imagen: Pixabay

Mi corazón ya no se siente esclavo del libro de las normas al que se supone que debemos vivir apegados para que la vida sea correcta. Y de hecho, me alegra haber descubierto que la vida, mientras no se haga daño a otros, siempre es correcta; no existe una forma equivocada de amar si el amor es real y no hiere a nadie, no existe una manera equivocada de vivir si hay amor en tu vida, no existe una forma equivocada de sentir si lo que se siente saca lo mejor de uno.

Mi sombra y yo

Muchas veces creemos estar viviendo como verdaderamente deseamos hacerlo y de repente un día te levantas de tu cama y no eres capaz de reconocerte en el espejo, tu cuerpo te es ajeno, ésa persona a tu lado te resulta extraña y mientras sirves el café, te preguntas qué estás haciendo.